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lunes, 23 de febrero de 2009

GUANTÁNAMO


No me gusta Ban Ki Moon. Más que el Secretario General de la ONU, me da la pinta de burócrata gris falto de carisma que pretende pasar lo más desapercibido posible. Su papelón durante la administración Bush le obliga, como mínimo, a recuperar un prestigio que tanto la institución como él tienen por los suelos. Podría esperarse que la época Obama sea una oportunidad para las organizaciones multilaterales, pero leyéndole la pasada semana acerca de Guantánamo, de prudente que quiere ser, se queda bastante más atrás que la propia administración norteamericana.

Por cierto, este Obama parece empeñado en desdecir a los agoreros que ya nos señalaban antes de su elección el cómo nos iba a decepcionar. Tranquilos los coordinadores de IU, tertulianos de salón, "libegales" y demás; seguro que algún día se equivocará o tendrá un mal dato estadístico, y ese será el momento de saltar sobre él y decir eso de "ya te lo decía yo", "si es que los yanquis son unos fachas", o por la otra parte, "este amigo de Zapatero está hundiendo EEUU", o "con Bush había pleno empleo"...

Por cierto, Guantánamo, además de ser la expresión de hasta dónde se pueden estirar las instituciones democráticas para crear aberraciones más propias de una dictadura franquista o camboyana, también es la demostración de la fortaleza del sistema. Y me explico.

Por una lado, los sistemas de control jurisdiccional, aunque lentos, se habían puesto en marcha ya durante la etapa más dura de la tiranía neocon, dándonos a entender que en una democracia, aún en la época más oscura, siempre hay una pequeña llama de esperanza encendida.

Pero por otro, ha sido la misma fuente originaria del poder que lo creó la que ha reaccionado para corregir la situación. Ni siquiera ha tenido que ser un juez quien desmantelara definitivamente la prisión. Obama no ha bajado de los cielos o por generación espontánea, es en gran medida una reacción ciudadana a todos esos guantánamos que la anterior administración había creado.

Podremos argumentar que el sistema es más o menos rápido, eficiente...pero lo cierto es que es eficaz y cambios que en otros lugares sólo se producen por el paso de de décadas, por una revolución sangrienta, un magnicidio,etc, aquí se han dado por las urnas y en unos tiempos, históricamente hablando, muy pequeños.

Y no es una cambio cualquiera. Guantánamo no era sino un centro ilegal de tortura que va a ser cerrado en las próximas semanas, pero lo que hay que desmantelar es un modelo completo del que el primero es simplemente su símbolo más monstruoso

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