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jueves, 21 de noviembre de 2013

LAS DESVENTURAS (QUE NOS HACE PASAR) EL JOVEN WERT


Se acaba de aprobar en el Senado definitivamente la denominada Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Se hizo de la misma forma que empezó todo, con el PP imponiendo en solitario su mayoría absoluta contra todo el resto del arco parlamentario. Pero este "principio del rodillo" no solo lo ha practicado el PP en el Parlamento. Es la primera vez en la historia que se aprueba una ley de educación con la oposición de cada una de las plataformas, coordinadoras y asociaciones relacionadas con el sector, de las de padres y madres, de cada uno de los sindicatos, de profesores, alumn@s... Ningún colectivo a excepción del PP soporta esta reforma.

La Educación no es una materia cualquiera, se trata de uno de los elementos nucleares de nuestro modelo social. Las decisiones que se toman en esta materia afectan a muchas generaciones, algunas de ellas sin siquiera haber ejercitado el derecho de sufragio todavía. Por eso son cuestiones que no se deben (poder, por lo que parece sí) regular a través de una simple mayoría parlamentaria; no estamos hablando de legislar sobre el protocolo de un baile real, ni tampoco sobre colorantes alimentarios. Estamos hablando de uno de los pilares del sistema y para modificarlo hay que acumular mucha legitimidad democrática y no solo capacidad legal para hacerlo.

Es obvio que la Educación en España tiene muchos aspectos en los que mejorar, pero a ninguna parte vamos cuando también por primera vez en la historia, todos los grupos políticos (bueno, todos excepto la derecha magenta) han firmado ya un acuerdo comprometiéndose a derogar la LOMCE el día siguiente de que el PP pierda su mayoría. Y si un problema ya había tenido la educación en nuestro país, es precisamente la falta de estabilidad regulatoria en el tiempo.

No voy a detenerme en muchos de los contenidos de la Ley, que han sido abundantemente discutidos durante estos meses y que han provocado una Marea Verde de oposición en las calles y en los centros educativos.

No voy a extenderme sobre la reinstauración del nacionalcatolicismo, la segregación de género, la expulsión práctica de los más débiles del sistema educativo...

Ni siquiera voy a reseñar con amplitud cómo un Gobierno que ha hurtado 5.000 millones de € a la Educación Pública en 2 años, ha hecho retroceder el gasto educativo por debajo del 4% del PIB, o ha quitado cientos de miles de becas, pueda pretender mejorar la Educación.

No, lo importante es que nuestro joven Wert, sin necesidad de vestir chaleco amarillo y calzas a juego, se ha suicidado políticamente durante estos meses, ganándose el reproche generalizado del país como nadie nunca antes. Pero no lo ha hecho con un objetivo precisamente romántico, sino para que ese "sacrificio" sirva para que los más ultras tengan la ocasión de darle al reloj marcha atrás.

La buena noticia es que la LOMCE no durará demasiado, apenas unos pocos meses. La mala es que una vez más habremos perdido mucho tiempo y que cuando se necesite coser la Educación entre tod@s, a la derecha tendremos que ir a buscarla al monte.


martes, 5 de noviembre de 2013

POLÍTICOS GUAPOS



Hay polític@s guapos e inteligentes como yo (lamentablemente, sin abuela) y los hay menos agraciados y avispados. Hay políticos honrados (sí) y otros que no lo son. Políticos con dinero y posibles y otros que no saben qué van a hacer de su vida pasado mañana. Políticos comprometidos, con conciencia social y otros que parasitan. Políticos recién llegados y políticos que llevan en esto más de 30 años. Políticos motivados, con "crisis de fe" y otros directamente sin ilusión. Políticos con una remuneración por encima de la media (como es mi caso en este momento) y otros a los que directamente les cuesta dinero su actividad (independientemente de que cobren o no). Políticos que se dejan la piel y otros que cuando pasó la ola estaban todavía secos. Políticos marioneta y otros que molestan a los poderosos. Políticos tataranietos del Sha de Persia y políticos procedentes de la extracción más humilde. Políticos de chalé en la Moraleja y políticos de casuca vieja. Políticos de puerta giratoria y políticos de portazo en las narices...

No se trata de una emulación desastrosa de una canción de Sabina de los 90, de todas estas clases y aún de más he conocido políticos yo. Y para distinguir no hace falta comparar a un secretario de estado con un tesorero de junta vecinal, a supuestamente "alto nivel" también se producen estas diferencias.

Lo que no hay es un colectivo de características homogéneas que se enmarque dentro de la habitualísima expresión "los políticos" y aún menos en esa otra (la odio) de "la clase política, cuando no "la casta". La de "los políticos" la hemos tenido que oír últimamente bastante para que algunos no tuvieran que hablar de las críticas a políticos del PP... ya se sabe que cuando gobernaba el PSOE la culpa de lo que pasara era de Zapatero y ahora es de "los políticos" (cuando no del propio "sistema" - otro concepto indeterminado pero que sirve genial para la retórica-).

No hay valores inmanentes a ese supuesto colectivo, ni condiciones estándar aplicables a la calidad de vida, prebendas o beneficios. Si de lo que se quiere hablar es de determinados políticos... periodistas, empresarios, especuladores o rentistas, entonces hablamos del viejo y precioso (lingüísticamente) concepto de los plutócratas que, efectivamente, llevan años desatados y poniendo distancia con las condiciones de la mayoría. Mi aspiración política en este caso es acabar con esas diferencias en cuanto a las herramientas con las que tenemos que desenvolvernos en la vida entre unos y otros, construir una sociedad más justa y equilibrada. Sin olvidar que con todos nuestros problemas, estamos en los casi 40 años más brillantes de la historia de nuestro país.

Si el problema en lugar de ser algunos políticos o algunas deficiencias sistémicas, lo son los políticos en su conjunto, sin distinciones, eliminaremos una de las pocas herramientas que tenemos a nuestra disposición: el análisis crítico de las acciones de un político y/o una formación política concreta. Y estaremos dando cobertura a quién peor se comporta, subsumido en esa censura generalizada, al tiempo que consecuentemente desincentivaremos a quiénes mejor lo estén haciendo.

Los políticos son el reflejo de la sociedad de la que surgen y este es un país con muchísimas virtudes y grandezas... y con algún defecto también. Los políticos no venimos de Marte ni hay un gen de malicia esencial en cada uno de nosotros. Si cambiáramos esos casi 90.000 políticos (sí, no 400.000) por otros diferentes, lo más probable es que se repitieran vicios y virtudes, que tienen más que ver con la propia condición humana (para bien o para mal) y con el entorno.

La alternativa a la política y "los políticos" se ha mostrado en el pasado galácticamente peor, así que mejor será que comencemos a podar lo que no nos guste y aparquemos el veneno para la planta que nos sustenta.

PD.- He utilizado el masculino (a excepción del primer sustantivo con la @) para que el texto fuera más legible, habida cuenta que el ver repetida tanto la misma palabra es farragoso para la vista. No tuve la habilidad en este caso de encontrar buenas alternativas, pero todo mi apoyo al lenguaje no sexista.