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domingo, 27 de enero de 2013

LINCOLN. LAS COSAS NO SON TAN SENCILLAS


Para los americanos (del Norte) su presidente Abraham Lincoln es sinónimo de buen gobernante, mayor estadista y motivo de orgullo como país. No en vano se trata del presidente que tuvo que afrontar las horas más difíciles  de los Estados Unidos, la contienda civil que desgarró el país a finales del siglo XIX y el que tomó la trascendental decisión de emancipar a los esclavos negros del Sur. En una democracia asentada y antigua como EEUU, la multiplicidad de matices que rodean a cada una de sus acciones y al desarrollo posterior de los acontecimientos no impiden que, como decía, su figura sea respetada y venerada como ejemplo, como símbolo. En España hace mucho que habríamos masacrado su figura incidiendo en lo peor, ya sea real o apócrifo. Cuestión de carácter, con todo lo bueno y lo malo de ello.

Hace unos días estuve viendo la película que Spielberg dedica a Lincoln. Desde el punto de vista cinematográfico comprendo que no para todo el mundo cumpla con las expectativas que se haya podido generar previamente. Daniel Day Lewis está fantástico como Lincoln (óscar seguro)....pero lo de Tomy Lee Jones interpretando a un senador antiesclavista y huraño, bajo mi punto de vista es sobrenatural (éste espero que también se lo lleve). Ahora, la película tiene un ritmo sosegado y respetuoso con el detalle, huyendo de magnificencias, que quizá no le guste a todo el mundo. De la misma forma que quizá la trama tampoco enganche a todo los públicos...bajo mi punto de vista es grandiosa.

El film es un relato del momento histórico en el que Lincoln decide jugársela, ya terminando la Guerra Civil, sometiendo al Senado la aprobación de una enmienda constitucional que acabe con la esclavitud definitivamente. Esa misma enmienda ya previamente fue rechazada un tiempo antes con la misma composición en la cámara. Se trata de un ardid táctico, puesto que Lincoln sabe que terminada la guerra será mucho más difícil conseguirlo: en ese momento en el que el Senado se haya "en funciones" (unos han de irse porque han perdido y los nuevos han de tomar posesión de sus escaños) la posibilidad de jugar por una parte con quiénes desean una paz negociada y por otra con quiénes simplemente están buscándose un futuro fuera de la política, le da una oportunidad de maniobrar.

A partir de ahí la capacidad que despliega el presidente para conseguir la mayoría de dos tercios en la votación no superaría el escrutinio de 3 días de titulares de la prensa en nuestro país. Soborno, cohecho, prevaricación, extorsión, engaño, renuncia pública a principios...¿Vale todo eso por un fin mayor? ¿Todo eso sirve para acabar con la esclavitud en los Estados Unidos? ¿Valen los renglones torcidos, los caminos tortuosos?

El relativismo...Lo mejor de la película es el realismo con el que nos traslada que la política, las sociedades, la resolución de los problemas, la propia vida, es mucho más compleja que lo que en este tiempo de extremos y dogmatismos inamovibles pretendemos. Y quizá todos podamos tener claro que todo vale para acabar con algo tan abominable como la esclavitud, pero ¿qué ocurriría si el bien perseguido no suscitara tal grado de consenso sobre su bondad?

En este tiempo, sí, en este tiempo y en este país, no solo recomiendo, imploro que se vea esta película. Que se ponga en los institutos y en las universidades.

Los mejores en ocasiones son capaces de lo más vil, los peores en ocasiones son sin embargo instrumentos de la virtud. Eso probablemente en nada deba invalidar el análisis general que hagamos sobre unos y otros.

1 comentario:

  1. Un gran personaje, en su faceta política y personal, pero demasiado charleta, en esta versión, un vara, sermoneador, y a ratos incluso un tanto lunático. Y todo en esa manera tan Spielberg, de resaltar emociones de forma descarada a través de la música, de abrazos del 'todosjuntosporfin', tan impositivo en sus sentimientos... Pero un personaje como Lincoln no puede producir una mala película y de estas tampoco Spielberg sabe hacerlas. Un saludo!

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