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lunes, 27 de abril de 2009

INTERVENCIÓN DE MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ CARDO EN LAS CABEZADAS


Con la venia del Ilustrísimo Señor Corregidor mayor de la muy noble, leal y antigua ciudad de León, cabeza de su Reino:

Ilustrísimo Abad-Prior y Cabildo de San Isidoro, muy ilustre, real e imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro, Excmas. e Ilustrísimas Autoridades, representaciones, Ciudadanos y Ciudadanas de León. Herederos todos, en fin, del Reino-Imperio de León:

Planteo en este parlamento con carácter previo una cuestión de orden: que obviemos los contenidos de los libros de texto y los de supuesta historia que filtra cierta administración supraprovincial. De esa manera, los hoy aquí presentes estaremos de acuerdo en que existe un pueblo leonés, descendiente del Reino de su mismo nombre, y que su patrono es el doctor de la Iglesia, San Isidoro. Cuya festividad celebramos hoy.

Señala el marqués de Fonte-Oyuelo, en su libro de políticas-ceremonias escrito en 1693, que por uso antiquísimo, para el día de San Isidoro, Patrono de este Nobilísimo Reino de León, se celebra esta festividad “no en el día que cae”. Privilegiados somos todos los asistentes, pues San Isidoro cae en esta ocasión en el último domingo de abril.

Y conmemoramos un hecho que acaecido en 1158, relata Don Lucas de Tuy, el Tudense, en su obra “Milagros de San Isidoro”, comenzada en 1223. Don Lucas relata que reinante el rey don Fernando, segundo de León, hijo del emperador Don Alonso, séptimo también de León, vino tan gran sequedad a la tierra por defecto de las lluvias que todas las cosas verdes con el gran estío se secaron. Los vecinos de León tomaron el cuerpo santo de Isidoro y con su procesión lo sacaron y llevaron casi por dos millas fuera de la ciudad; y llegaron a un término que está cerca del lugar de Trobajo del Camino. Hiciéronse allí tan pesados los miembros del Santo que los presbíteros que lo llevaban sobre sus hombros, de pura necesidad, hubieron de descansar y fue tanta la pesadumbre del santo cuerpo que muchos millares de hombres en ninguna manera lo podían mover. Vino súbitamente gran copia de lluvias, se gozaban mucho todos del beneficio de las lluvias, mas estaban tristes por no poder tornar a la ciudad el cuerpo del santo.

Cuando vino a noticia de la reina Doña Sancha, movida con gran dolor de corazón se fue a acompañar al cuerpo, llorando y velándole. La reina, la comunidad y los vecinos de León hicieron juramento solemne de nunca más sacar el cuerpo santo de su iglesia, si él estuviese por bien ser tornado a ella. Y transcurridos tres días así como la reina con sus manos tocó las andas, tembló el suelo, llegaron cuatro niños y levantaron los restos como si de plumas se tratase.

Hasta aquí, supongo, el acuerdo. Son 851 años de celebración de este acontecimiento para el que este síndico ha encargado al Mayordomo de Propios tenga prevenido un cirio de arroba bien cumplida con el Santo pintado y las armas de la ciudad, y dos hachas de cera. Nos hemos juntado esta mañana los regidores y regidoras en la casa de Ayuntamiento, llevando delante los clarines y tambores de la ciudad con sus baqueros de paño, fajados en terciopelo encarnado, los hombres de azul trasportando la cera, los cuatro maceros y luego la Ciudad en la forma acostubrada. Con alegría y alborozo acudimos a esta Real Colegiata, porque libre y voluntariamente hacemos este obsequio al Santo Isidoro.

2ª Intervención:

Tan sorprendidos nos hemos quedado todos los asistentes, que hasta el gallo de la torre y su original en este claustro se han quedado, nosotros boquiabiertos y ellos pico-abiertos, ¡mírenlos si no!.

Estos muros, que presenciaron la máxima gloria del Reino de León, cuando en este mismo lugar el Rey Alfonso IX, en 1188, convocó, pese a quien pese, las primeras cortes con representación de los ciudadanos, han debido estremecerse ante sus argumentos. Pues pretende colocar un yugo al pueblo que enseñó el camino del derecho, la libertad y la democracia al mundo occidental.

Y al derecho apelo ahora. El apartado 1º del artículo 1º de nuestro Código Civil establece que las fuentes del ordenamiento jurídico español son la ley, la costumbre y los principios generales del derecho. No estamos ante una ley, nadie la ha esgrimido y por ello, como mucho, pueden pretender alegar que es una costumbre. En su apartado 3º el Código establece que la costumbre regirá en defecto de ley aplicable, siempre que no sea contraria a la moral o al orden público y que resulte probada. Y mucho me temo, sin entrar en otras consideraciones, que es evidente, público y notorio que la pretendida obligación no ha sido probada.

Tal vez pretende que olvidemos que Don Lucas de Tuy, había sido canónigo regular de esta Real Colegiata antes de Obispo de la sede gallega, por lo que algunos intereses tenía en fundamentar la existencia de una pretendida obligación o foro de la ciudad a la que era su empresa. Así pues creámonos los hechos relatados, pero pongamos en tela de juicio el pretendido “derecho”.

Querido don Manuel, en sus viajes como párroco a Matallana y a Cifuentes de Rueda, a ejercer la cura pastoral, se habrá fijado que el agua del Torío y el Esla, del padre Astura del pueblo leonés, siempre fluye hacia abajo, y no hacia arriba que es lo que con sus argumentos pretende justificar.

Del mismo modo fluye el agua en esta Basílica. En 1109, hace ahora novecientos años, brotó una fuente en el pavimento del altar de la Basílica, pocos días después moría el rey de León don Alfonso VI, momento en el que la fuente dejó de manar. Siendo eso milagroso, más lo es que con esa agua, años después, Santo Martino curó de la ceguera al que sería gran rey Alfonso Nono. Sin duda la visión que le dio le permitió ver más allá y realizar algunos de los hechos más gloriosos del reino. Es evidente que este Cabildo lleva demasiados años ciego ante la verdad que la ciudad sostiene, por lo que les insto a que se laven los ojos con el agua milagrosa que seguro tienen guardada cerca del vino milenario del mismo santo.

Y le voy a hacer una oferta que seguro no podrá rechazar. Desde niño he acudido cada mañana del día de Reyes, al Panteón en el que descansan los de León. Antes disponían sobre uno de los sepulcros una corona y un cetro herrumbrosos. El actual Abad, con empuje y buen ánimo ha dispuesto que dichos símbolos sean pintados con purpurina dorada para tener una mejor imagen. Son tiempos de ahorro y mesura en el gasto, como Vd. conoce al ser el ecónomo del Cabildo. También lo sabemos en el Ayuntamiento, pero es tan importante cerrar el pleito que mantenemos, que a pesar de las estrecheces económicas, seguro que el pueblo de León está de acuerdo en que le ofrezca para sellar el acuerdo un cetro de oro y piedras preciosas con cabeza de León, como tuvieron en su día los Reyes-Emperadores de León.

Además le ofrezco que como quiera que el próximo es el año de celebración del 1100 aniversario de la creación del Reino de León, el día de Reyes acudirá la corporación en forma de ciudad al citado homenaje como acto oficial de apertura del Año de León. Y le entregaremos el preciado cetro.

Admita pues la verdad de la libertad con que León acude hoy.

3ª Intervención:

Ni se ha lavado los ojos con el agua milagrosa, ni ha aclarado su entendimiento pues se ha cerrado a cualquier planteamiento que no sea el propio.

Seguro que ha creído que con su locuacidad conseguiría deslumbrarme, como en el Panteón Real el ángel de la anunciación al pastor, mientras el mastín leonés le bebe la leche del cuenco. Yo no soy ese pastor, tal vez usted sea el ángel, pero resulta evidente que tanto trabajo en la montaña, le ha proporcionado unas buenas carrancas propias del vivo mastín.

Me temo que el actual cabildo precisa regresar al método de enseñanza que utilizó el santo Isidoro con el remiso al aprendizaje Santo Martino. Y que algún abad con buen tino mandó que se labrase en una clave del Salón del Pendón de Baeza. Sí me refiero a aquella en la que se representa a Isidoro haciéndole comer literalmente un libro al mal estudiante Martino. Si es eso preciso mandaré a la escribana mayor escriba la verdad de nuestra ofrenda, lo encuadernaremos en recia madera forrada de piel, y lo haremos traer para que se lo coman.

Agradecería al menos que fuesen más coherentes con el Santo Isidoro. Como saben el obispo sevillano compiló todo el saber de su tiempo. Y en su obra titulada “Sinónimos”, que su abad emérito tradujo para general conocimiento, se recoge en el número 202 “Huye de las reyertas, evita pleitos, guárdate de las acusaciones y aléjate de toda ocasión de pleitear.”

Y añade en el 203 “Las disputas acaban con la paz del corazón y rompen la concordia”. Sean pues coherentes con el santo que les da cobijo.

Ya que no aceptan el cetro de oro y piedras preciosas, que no se diga que no les damos oportunidades. Sometamos la contienda al juicio del Santo Isidoro. Les traigo un detalle que en todo caso quedará en el cabildo. En lugar del oro y piedras preciosas traigo un tarugo de madera de roble de los montes de Orzonaga, que Vd. conoce. Llevémoslo ante la urna del Santo y si el Cabildo tiene razón que lo convierta en oro, y si no, que se quede en su estado actual. Así a partir de ahora bien se podrá decir que el Cabildo Isidoriano tiene un tarugo.

Como veo por su rostro y el de su colegio que no van a ceder en su posición, y para que sepan todos, presentes y futuros, lo aquí acaecido, solicito a la Señora Escribana Mayor levante acta de que a veinte y seis de abril de dos mil y nueve, el Concejo de León, por su libérrima voluntad ha comparecido y hecho entrega al Cabildo de la Real Colegiata de San Isidoro, como cada año desde 1158, de la acostumbrada ofrenda, como don obsequioso y voluntario.

He dicho.

1 comentario:

  1. Y a todo ésto alguna aclaración:
    Que las aguas que aparecieron en San Isidoro están documentadas es cierto, y que pertenecían a un lecho muerto del rio Torío también está igualmente documentado. Y no era aún Licenciado en Historia para saberlo, sólo necesité visitar una exposición arqueológica hace años en el edificio de Pallarés.

    Y por otra parte, ésto si lo aprendí en la carrera, los griegos y romanos entre otros pintaban las estatuas, pero al gobierno griego no se le ha ocurrido pintar otra vez ni el pórtico de las Cariátides ni a los británicos todos los tesores que les esquilmaron por el bien de sus museos... ¿Es necesario hacer eso? La piedra es piedra y por pintarla no se va a conservar mejor... Quizá peor, que eso también lo estudié, como el Carbono 14, el oxigeno 18, el potasio-argón, la termoluminiscencia, la dendrocronología y otros métodos de datación y formas de conservación...

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