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lunes, 16 de diciembre de 2013





La izquierda ha vuelto a ganar otra vez, con una gran mayoría en Chile. Otra vez una mujer progresista, fuerte, valiente y con experiencia internacional, Michelle Bachellet, se sentará en el Palacio de la Moneda con la intención de humanizar más al país y hacer crecer al menos al mismo ritmo la economía y el bienestar de las personas que viven en Chile.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/15/actualidad/1387145955_299083.html

En un momento en el que en Europa vivimos el "no hay alternativa", lo cierto es que es esperanzador un programa basado en en el avance de la política redistributiva, moderna e inclusiva sin ambages. Ello no obsta para que la presidenta, al frente de una coalición amplia en la que se incluye una amplia amalgama de tendencias ideológicas de centro e izquierda, no vaya a tener que hacer un esfuerzo diario y permanente de concertación a la hora de plasmar un programa que recoja el espíritu compartido de ese amplio frente. A ver si en España aprendemos algo y nos damos cuenta de que esas infinitas pequeñeces que nos separan a diferentes fuerzas de progreso, son menos importantes que lo que nos une y sideralmente nos separa de esta derecha asilvestrada que nos gobierna.

El pasado viernes, en el ratín que estuve en casa entre Pleno y Pleno del Senado en este cargado Diciembre, estuve viendo la película que nominó Chile como candidata al Oscar como mejor película extranjera. Se llama simplemente "No" y está protagonizada por Gael García Bernal. La acción está situada durante la campaña del plebiscito que se celebró en Chile en 1988. La dictadura de Pinochet, ya acosada en aquel momento por la comunidad internacional, decidió realizar un referéndum sobre la continuidad del régimen, dando por seguro que su "éxito económico", supuesto antimarxismo social y otras evidentes herramientas con las que contaba el aparato represor, les aseguraría una victoria que serviría como legitimadora para el tirano.

El personaje principal es un publicista, hijo de represaliados, que triunfa como profesional en el sector de la comunicación, después de haber estado formándose en el extranjero. A éste le encargan la dirección principal de la campaña de la plataforma que agrupa a la oposición al régimen y que impulsa el NO contra la continuidad de Pinochet.

Ésta es la ficha de la película: http://www.filmaffinity.com/es/film824376.html

La película es una delicia (aun cuando su fotografía - emulando los vídeos de la época- sea a veces molesta-), un goce de principio a fin. Para quiénes militamos en organizaciones de izquierda, nos sonarán muchos de los debates en los que se enfrasca la  oposición; sobre todo en lo que tiene que ver con esa tensión entre posibilismo y principios (como si eso tuviera necesariamente que estar enfrentado). Curioso es asimismo observar en la pantalla el viejo dilema sobre si cualquier herramienta sirve para conseguir el fin principal, si es más importante la honra sin barcos, que barcos sin honra... si es lícito utilizar el marketing más vanguardista y por lo tanto en cierto modo alienante, si de lo que se trata es de defender un alto fin.

La película es también, sin necesitar explicitar absolutamente nada, un canto a la valentía de aquellos/as que valientemente se enfrentan al terror tanto de quiénes dirigen una organización política, como de quiénes simplemente participan como figurantes en un anuncio contra la dictadura.

Participo que cuando vi el spot principal de la campaña se me puso la piel de gallina. Es joven, desenfadado, alejado de la solemnidad reverencial con la que en principio se debería tratar algo como la lucha contra una dictadura sanguinaria...y no por ello exento de respeto y sobre todo, con mucha ilusión por lo que ha de venir. Éste es el spot:

http://www.youtube.com/watch?v=H3Jph-eMjX8

No quiero destripar la película, me basta con recomendarla MUCHO.

Y baste también para refrescarnos la memoria en nuestro país, ahora que ponemos en cuestión todo sin valorar los contextos históricos y los avances monumentales que han servido para que, con todo lo que está pasando sí, seamos una sociedad infinitamente más digna y justa que antes de la llegada de la democracia.

Ver al final del film las imágenes de un presidente democráticamente elegido un año después, el democristiano Patricio Aylwin, dando la mano en el parlamento a Augusto Pinochet, hace que a uno le entren sudores fríos.... ¿hubiéramos tolerado esa imagen aquí? ¿  No es cierto por contra que Chile ha avanzado más rápidamente que nosotros en la recuperación de la memoria y dignificación de las víctimas de la dictadura? ¿Merece o no merece la pena pagar ese peaje?




1 comentario:

  1. Esa es una película que me quedé sin verla y no entiendo cómo se me pasó pues la quería ver por muchos motivos. Gracias por recordármela, la alquilaré para este finde en un CDclub.
    Ese dilema moral que dices que se plantea en la peli, sobre si el fin justifica etc, me recuerda a otra película también estupenda, Lincoln donde también hay un planteamiento moral la mar de interesante.

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