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martes, 17 de marzo de 2009

PACTO PROVINCIAL


Estamos en crisis. Esto es una verdad en sí misma. Terrible, incontestable y sin necesidad de fundamentación matemática. Estamos en crisis porque la grandísima mayoría piensa que así es y punto. Nos hayamos en una crisis que es más un estado mental que una certeza fáctica, y eso es precisamente lo más peligroso de la misma: a las evidentes dificultades económicas se puede sumar el desencanto y pesismismo que nos sumerja más en el abismo.

Es el momento de gobernantes y administraciones que actúen sobre las circunstancias dadas y tomen medidas activas que, fundamentalmente, generen confianza en el futuro. No hay acción que abunde más en eso, que la garantía de estabilidad y entendimiento en cuestiones básicas por parte de las instituciones y agentes políticos. Por eso aplaudí desde el primer momento la idea de Francisco Fernández de establecer un pacto provincial PSOE-PP sobre la base de trabajo en asuntos que competen a las administraciones gobernadas por uno u otro. La agenda era una, pero sin ánimo exahustivo, permitiendo que flexiblemente se fueran incorporando temas no bien la realidad fuera modificándose.

He de confesar que era escéptico en cuanto a la respuesta de Isabel Carrasco pero, tras unos antecedentes dubitativos y alguna píldora "marca de la casa", finalmente se produjo un encuentro en el Hostal de San Marcos hace algo más de dos semanas, entre los máximos representantes de las cúpulas provinciales de ambos partidos.

No sé qué se piensa que se habla en esta clase de encuentros. Yo mismo como debutante tenía cierta expectación. Y he de decir que el contenido superó las expectativas. Durante algunas horas fuimos desgranado temas diversos y avanzando en puntos comunes, marcándonos una agenda de trabajo futura. Me pueden creer los/as lectores/as si les digo que realmente me ilusionaron las posibilidades que se habrían con la colaboración sincera en determinadas materias. La crisis en este caso nos había servido como excusa para abandonar el recelo que nos impedía poner cuestiones en común.

Por eso me irrita todo lo que ha venido pasando a partir de ese momento en las filas populares. Hoy, frente al Rector, reunión de la que, digan lo que digan, estaban más que avisados, hemos perdido una gran oportunidad de empujar conjuntamente por la Universidad de León. Además de lo que como aportación del Ayuntamiento de León se ha anunciado (la facilitación de la instalación de un proyecto puntero en materia de I+D+I) hoy podíamos haber avanzado más en custiones como la instalación de la Facultad de Medicina, la solución de los gravísimos problemas financieros de la ULE, o cómo la propia universidad puede apuntalar proyectos dependientes de Estado, Junta o Administraciones Locales.

Creo que todo se debe a un erróneo cálculo de rentabilidad electoral cortoplacista. Como quizá Carrasco estima que no tiene la iniciativa, piensa que es Paco Fernández quien va a rentabilizar cualquier avance. Se equivoca.

El consenso, como decía antes, es bueno porque sí. La imagen de unidad genera confianza, refuerza el tejido social leonés y dignifica el papel de los/as políticos/as. El concurso de ambos partidos solidifica cualquier proyecto o inversión, impulsa a cualquier entidad con la que se llegue a acuerdos. Si alguien pretende que de la unidad haya vencedores o vencidos, está muy alejado de lo que realmente necesita y percibe la ciudadanía. Lo que realmente no sólo no suma sino que resta es poner obstáculos a la colaboración.

No deseo abundar más en este asunto, más que desde este modesto blog pedir a la presidenta provincial del PP que recapacite. Todavía está a tiempo de propiciar una colaboración que sólo tiene beneficios para todo el mundo.